| La literatura disparó a los humanos por la ruta de la civilización |
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España .- El escritor peruano Mario Vargas Llosa destacó hoy que "la literatura es una hija tardía del quehacer primitivo de inventar y contar historias, que humanizó a la especie, la refinó y disparó a los humanos por la ruta de la civilización, a través de una forma sutil que sólo fue posible con la escritura".
Vargas Llosa (Arequipa, 1936) fue investido hoy en la ciudad española Logroño (norte) como el primer doctor "Honoris Causa" de la Universidad de La Rioja (UR), en la celebración del XV aniversario de su creación.
Al acto asistieron unos 400 invitados, entre ellos, el rector de la UR, José María Martínez de Pisón, acompañado por los miembros del claustro universitario, y el presidente del Gobierno regional de La Rioja, Pedro Sanz.
En su discurso, dedicado a 'El viaje a la ficción', Vargas Llosa homenajeó a los contadores de historias, hechiceros, cuentistas, juglares y trovadores, que, con sus narraciones y relatos, contribuyeron al nacimiento de la literatura.
Así, recordó como en 1958, en un viaje a una aldea de la Amazonía peruana, se enganchó por la fascinación que despertaba entre los machiguengas "el hablador", un personaje que les entretenía con las anécdotas de sus viajes y las noticias y chismes de familiares dispersos por la inmensidad de la selva.
"Antes todavía de que empezara la historia, ya había seres humanos que practicaban lo que yo pretendía hacer con mi vida, dedicarla a inventar y contar historias", resaltó el escritor, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 1986 y con el Cervantes en 1994.
"Aquel hablador y su relación tan entrañable con su comunidad, eran la prueba tangible de la importantísima función que cumplía la ficción -esa vida de mentiras soñada e inventada por contadores de cuentos- en una comunidad tan primitiva y separada de la llamada civilización", añadió.
Los machiguengas "tenían conciencia de pertenecer a una misma cultura, a un mismo pueblo, y conservaban vivos, gracias a aquellas narraciones, un pasado, una historia, una mitología y una tradición".
El personaje del contador de historias quedó durante años impreso en la memoria de Vargas Llosa, pero no fue hasta 1985 cuando comenzó a escribir su novela 'El hablador' (1987), en la que rinde tributo a este juglar amazónico.
En su opinión, "abandonarse a los sortilegios de la imaginación empujados por nuestros deseos no sólo nos descubre lo que hay de altruista, generoso y solidario en el corazón humano, sino también esos demonios, apetitos destructores, de feroz irracionalidad, que suelen anidar entreverados con nuestros sueños más benignos".
El autor de 'Conversación en la catedral' consideró que "la escritura dio a las ficciones una estabilidad y permanencia que no podían tener las ficciones orales" y recalcó que "sin la ficción, la libertad no existiría, y sin ella, la aventura humana hubiera sido tan rutinaria como la vida del animal". EFE
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Don Pedro Calderón de la Barca nació en Madrid en 1601. Era su padre, don Diego, descendiente de noble casa, y parece que su nombre de familia viene de que uno de sus antepasados parecía haber nacido muerto, y le metieron en seguida en un caldero de agua caliente, según costumbre de la época, para verificar si era cierto que no vivía, en cuyo momento, al entrar en contacto con el agua de elevada temperatura, prorrumpió en sus primeros gritos.
En 1625 se alistó bajo las banderas de duque de Alba, y estuvo en Flandes e Italia, país el primero en que debió serle grata la estancia, pues muchísimos son los personajes flamencos de sus dramas: o acaso porque la nobleza de su madre, doña María Ana Henao, era de origen flamenco.
Pero sus campañas no debieron darle mucha gloria, pues no se le cita en parte alguna.
En cambio, su vida de letras fue más brillante: su padre, que era ministro de hacienda de los dos Felipes, II y III, le puso a los nueve años en el colegio de los jesuitas, y luego pasó a Salamanca, donde brilló en el estudio de las matemáticas y la filosofía.
A los 13 años estrenó su primera comedia, El Carro del Cielo, fantasía que se desarrolla entre el cielo y la tierra, y a los diez y nueve contaba ya tres o cuatro éxitos teatrales.
Su vida fue tranquila, y parece ser que contaba como suceso de ella, de los que hacen época, una cuchillada recibida en un tumulto habido en el estreno de sus obras; y en aquellos tiempos, una cuchillada no era tan grave cosa. Murió en 1681.
Es el primer dramaturgo del teatro español, el que ha hecho obras de más trascendencia y mayor alcance. Por otra parte, sus sonetos con tendencia filosófica, pero muy poéticos, son harto famosos.
| Adrian Javier, |

ENTREVISTA
Adrian Javier, poeta y publicista
“La verdadera aventura del hombre es el olvido”
Por Faustino Pérez
Diario DigitalRD.Com
Poeta del sol y de las sombras, poeta de la carne, nacido en el 1967, ganador del Premio Nacional de Poesía y del Premio de Casa de Teatro, enfant terrible de la literatura dominicana, Adrián Javier nos muestra algunas de sus múltiples facetas en esta entrevista, en un tiempo sacado a su profesión de publicista y de creativo.
¿QUÉ ESTÁS LEYENDO ÚLTIMAMENTE?
-Como ha sido mi costumbre desde hace años, y debido a una especie de “desorden sentimental”, tengo lecturas múltiples (asesinatos aviesos que acomete mi espíritu travieso, teniendo el ojo avizor como única arma). Actualmente releo el “Ecce Homo” de Friedrich Nietzsche, “Mortal y Rosa” del escritor español Francisco Umbral, y acorde con la última moda, la edición de la Real Academia “del libro de García Márquez” –como dice su cuate Plinio Apuleyo Mendoza-, ya que trae nuevos estudios, cuyos tópicos, por supuesto compararé con los referidos por el estudio (1971) de Mario Vargas Llosa, titulado “García Márquez: Historia de un Deicidio”. ¡Claro que hablo de “100 Años de Soledad”!, libro que saliera a la luz pública, pocos días después de mi nacimiento.
¿EN QUÉ MEDIO TE SIENTES MÁS A GUSTO: EN LA POESÍA, QUIZÁ EN EL ENSAYO, O BIEN, COMO PUBLICISTA?
-El “medio” es la palabra. Y tras ella me desnudo y hago el amor como si la guerra que la entretiene, tuviera el techo forrado de papel y de cristal, y esta no fuera su cuerpo herido ni su espíritu, si no el calor y el alma de la noche andada, que la doblega y desparrama de memoria, hasta el infinito. Es la palabra la culpable. El medio, el mensaje, el texto, el papel, el mundo y el instante. La palabra es el universo. El cuerpo, el alma. La palabra es la herida y el delito. El rumbo y el sendero. El ser perplejo y el acoso. Emblema y oruga. Alegoría y nostalgia. Humanidad y sacrificio. Estilo y decantamiento. Ferocidad y melancolía. Cuando escribo soy. Y cuando borro me deshago. ¿Me borro al escribir que “cuando escribo soy”?, ¿o me escribo cuando digo que al borrar me deshago? No lo sé. La palabra anda en el poema, corre en el ensayo y come alpiste montada en Altazor en un mercado isleño troglodita. Puede darse el lujo de ser ajena a la intemperie que la ronda. Pero no. Asiste al mendigo y al fugitivo; al místico y al cantor del mismo modo que al ser perplejo y al mísero. Es fortuna y es quebranto, la palabra. Y toma de la esencia el molde que la procura. Me urge su esplendor. ¡Persigo su gracia!
¿TE CONSIDERAS UN POETA ERÓTICO?
-Me considero solo un hombre, como si esto fuera poco. Como si el padecimiento que esto implica fuera pequeño. Me considero un hombre aterido a la perplejidad del capricho de un cuerpo ardiendo, henchido por la humedad que ha de hacerlo inolvidable y sagrado. ¿Soy un poeta? No lo sé bien. ¿Soy un poeta erótico? ¡¿Qué sé yo?! Pero de lo que sí estoy seguro, ¡segurísimo!, es que soy un hombre condenado. Un hombre débil y condenado, pero por la belleza, por supuesto. Alelado y sumiso. Dado al abandono y a cada segundo; sobre todo cuando su anatomía es enfrentada a la eternidad inaplazable de una piel mejor; hechizada a la luz del poniente. Lo dije el jueves en la noche: “Una mujer desnuda es un mar sin sombras, que diluyendo azares, revela lo inaudito”.
¿QUÉ LIBROS TUYOS ESTÁS PREPARANDO EN LA ACTUALIDAD?
-Tengo 7 años que no publico, pero escribo siempre. Estos son mis libros inéditos: Caballo de Bar (Poesía), “Tocar un cuerpo” (Poesía), “La piel enemiga” (Memorias), “Escritura y Secreto” (Ensayo sobre los procesos de Creación Literaria), “La Joven Lengua” (Recopilación de artículos), “Todo de mí menos yo” (Espejos, Aforismos y Aventuras de la perplejidad), “Cuadrante de Insomnio: Diálogo con Antonio Fernández Spencer” (Entrevistas), “El Libro Feroz” (Aforismos), “Islario” (Aforismos), “El Tren Líquido” (Poesía), “Mala Carne” (Teatro), “Eres linda y hechicera” (Novela), “Reloj del 13” (Antología de jóvenes poetas dominicanos 1990-2007), “La Barca Encendida” (Antología Personal), “Ardid de la Rosa” (Antología Personal), “La Rodilla Menor” (Antología Erótica de la Generación de los 80), “Cuerpo de Viaje” (Memoria de Viajes) y “Antonio Fernández Spencer: El mago de las formas” (Ensayo), junto a la 2da. Edición, corregida, aumentada y actualizada, del “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”. ¿Qué por qué no los publico? ¡Faltan cuarto…. para la seis!
¿QUE HAN SIGNIFICADO PARA TI LOS PREMIOS LITERARIOS RECIBIDOS?
-Más amigos, más enemigos, más posibilidades, más obstáculos, más desacreditadores, más delatores, más lectores…. (¿?), ¡Hummm!, Más presencia, más ausencia, la llamada inolvidable de Andrés L. Mateo, la voz “madrugante” de Enriquillo Sánchez, la noche con el cuerpo más amado del mundo, la repetición de esa noche, delicias de cinemascope, viajes y truenos, laboreo y purgatorio, relaciones peligrosas y un respiro. Todos los libros de Freddy Gatón Arce, el abrazo monumental de Lupo Hernández Rueda, la tristeza honda por haber coincidido con la muerte de mi maestro, Antonio Fernández Spencer, y el develamiento de un secreto paterno: después de tanta lucha a favor de la poesía y en detrimento de ella y sus oficiantes, padre e hijo por fin se encuentran sin saberlo; una vez, en el auto, descubrí que mi padre guardaba para mostrárselo a sus amigos, con mucho orgullo, un recorte de un editorial de don Rafael Herrera, dando cuenta de la concesión del Premio Nacional de Poesía, en mi nombre estampado un subrayado en azul. Puedo decir más, pero debo tomar agua…
¿REALMENTE SE CONCEDE EL PREMIO LITERARIO AL MEJOR?
-Sólo he sido Jurado de Premiación una vez, y fue en el 1990 como jurado de Casa de Teatro, conjuntamente con Ramón Francisco y Manuel Rueda, los dos grandes lamentablemente ya fallecidos. Esa vez se impuso mi criterio, creo que fue, realmente por pura cortesía, puesto que todos llevamos una lista de seis finalistas para elegir el agraciado que devino luego en desgraciado y fantoche de feria. Propuse al glotón y qué bueno; gano la gula. Siempre gana la gula, aunque sea el futuro el que al final obtenga el infame deterioro. Pero pensándolo bien, creo que en estos concursos se impone el gusto más que un razonado criterio. Aunque algunos dirán que a ese criterio no lo permea el gusto, o al revés, pero lo cierto es que todo concurso es una competencia de gustos y disgustos. El gusto pre-califica. El disgusto, discrimina. Si me gusta tu partido me gusta tu libro. Si me disgusta tu persona, no me gusta tu libro. Esa parece la cuestión de hoy. ¿Y que pasa con los que formamos el partido de los hombres solos, sin militancia? ¡Bájense que están tirando!
¿TIENES ALGUNA MUSA TODAVÍA?
-Oye que sí. Tengo dos. Pero precisan se las mantenga en secreto. Una pinta y la otra baila. Una llora y abraza y la otra canta y ruega que la dejen ver tranquila Discovery Kids.
¿QUIÉNES SON PARA TI LOS TRES MEJORES POETAS DOMINICANOS YA FALLECIDOS?
-Franklin Mieses Burgos, Manuel Del Cabral y Antonio Fernández Spencer
¿QUÉ OPINIÓN TE MERECEN LOS POETAS DOMINICANOS DE TU GENERACIÓN Y DE LA POSTERIOR?
-No hay posterior. No hay “Generación posterior”. Pongámonos en el asunto. A una Generación la decanta su sensibilidad. Su sensibilidad estética y su hipersensibilidad lingüística. Lo que le acosa y le perturba. Lo que le “insomnia” y fascina. Una Generación perpetra su identidad a fuego limpio, sin importar las capillas de pseudo intelectuales amelcochados y consagrados por el auto y mutuo-bombo. Una “Generación” se deshace y se rehace, partiendo de su búsqueda particular, al interior de los enmarañamientos conceptuales de algunos monstruos estatuidos por el caos y la ausencia de una critica objetiva, alejada de la discriminación, la confabulación y el prejuicio. Todavía arde el fuego decidor de la Generación de los 80’. ¿Que hay después de José Mármol, Dionisio de Jesús, Médar Serrata, Ángela Hernández, Pastor de Moya, Aurora Arias, César Augusto Zapata, Manuel García Cartagena, Juan Manuel Sepúlveda, Sally Rodríguez, Plinio Chahín, José Alejandro Peña, Martha Rivera, Alejandro Santana y muchos, muchos, muchos otros?, ¿Qué? ¡Ay ombe! Los chicos de los 90, ¿qué serían sin los morfo-linguistas de los 80? ¡Nada! Son rémoras en desalojo buscando refugio seguro en lo mejor de la última generación de escritores dominicanos. (“Oídlo bien, y habrá sangre de nuevo en el país, y habrá sangre de nuevo en el país”, dice Pedro Mir).
¿DE QUÉ FUENTES TE NUTRES PARA TUS CREACIONES?
-De la vida y de la muerte. De la agonía y su símbolo. De la tristeza y sus emblemas caminantes. De la nostalgia y sus secretos. De una muchacha que amanece derrotada y anochece triunfal. De una mujer mejor, desnuda de suplicios y lloros infecundos. De la lengua de mi madre, atada al bar de mi memoria desfalleciente. De “la pura tibieza líquida…” (José Mármol). De la palabra y sus acentos invisibles. De la imagen y el viento que la desdobla. De la solidaridad, que como dice García Márquez, es lo contrario de la soledad. De todo lo vivido y lo pensando. De todo lo sentido y olvidado. De los pianos que cuelgan y los relojes que desaparecen. De esa palabra que se agolpa, brutal, en la punta de la lengua.
¿RECONOCES EN TI LA INFLUENCIA DE ALGÚN OTRO POETA?
-De todos los que he leído u oído y rumorado: Poe, Pound, Eliot, Apollinaire, Vallejo, Del Cabral, Spencer, Mallarme, Neruda, Del Cabral, Mieses Burgos, García Márquez (más poeta que muchos de la lista), y así, así, hasta el infinito que mi ojo apunta.
¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE PARA TI: LA INSPIRACIÓN O EL OFICIO Y LA TÉCNICA?
Para mí, escribir no es un oficio. Es una forma de ver y sentir el mundo. Escribir entraña un acto de dolorosa prestidigitación. Uno escribe sin miedo a desdecirse, porque confía con plenitud en la multivocidad de sus sombras esplendentes; preñadas de olvidos, paisajes, nostalgias, nombres, pesares, emblemas, recuerdos, amores, símbolos, angustias, pasiones, alegorías… Escribir es dibujarse uno. Marcar en blanco y negro el ritmo tempestuoso del destino de su vida y de su lengua. Prender en su interior el asombro con el mundo nos adoba desde el útero. Cifrar el vacío campeado por la metáfora espejeante y salvadora del perplejo. Escribir es fuga del espíritu sitiado. Flor del despeñadero interior. Ardid de lo eterno, que el rocío ha dispuesto enfrentado al azar, sobre la inocente desmemoria del adoctrinado. Moridero de la realidad y la ilusión, donde el otro –sin saberlo- redescubre lo atroz y divino de su poderosa fantasmática. Así las cosas… Escribir es pensarse uno; borrarse, decirse, desdecirse, contradecirse, señalarse, ocultarse, rebelarse, descubrirse, perderse, leerse uno… Uno escribe “árbol”, y de inmediato le nacen hojas en los ojos, paisajes en las manos, nubes en las glándulas, estambres en los poros, aguaceros tórridos en la mirada… Uno lee “árbol”, y le crece el color verde en la pupila sur; le chorrean raíces profundas en el aire –llegado del oeste- que cubre de canela las pestañas, le cantarutean mirlos traviesos, sabichosos -y antes mudos- en los hombros, o de súbito, la hija pequeña le anuncia el dibujo irreprochable del paraíso en una hoja inolvidable. Escribir es sorprenderse con lo escrito y leerse en los ojos de los otros. Lo demás lo teje el porvenir... Escribir es hilar. Leer es cocer. Todo suscrito al ámbito del misterio. Al reino babélico del enigma. Escribir es la vida invisible de una posibilidad. En un recodo de la lengua procrea el oficio sus acentos; pero “lo escrito”, patentiza sus estrategias en la propia vida del paria que le sirve de soporte. Escribir es catapulta, abismo, embeleso y temblor del impropio que atrofia su semejanza esculpiendo a tajos sus temores; solo aquejado de mundo. Atado al único pedazo de cielo que no le es ajeno: su máquina de rodar y soñar. Justificado a duras penas tan sólo por la belleza y su a veces risible e innegociable fe en el porvenir.
¿CUÁL ES TU COMPROMISO COMO ESCRITOR?
-Mi compromiso está con el olvido. No con el recuerdo. Creo que en el olvido está la verdadera aventura del hombre. Ya lo había planteado en un ensayo publicado, titulado “Los mendigos memoriosos”. El hombre es, esa “nave del olvido” referida. Somos nautas al vacío. Enajenados por la memoria, el hombre pone su mayor empeño en olvidar, no como se cree, en recordar. Somos animales de la nada, no de la memoria como se nos ha querido hacer pensar. Adoro “el recuerdo” de la infancia, los días de vacaciones en el campo, el pálpito insustituible de los primeros amores, pero el sentimiento mayor y más profundo lo produce esa sensación de haber perdido la inocencia. Ese olvido de nosotros “cuando entonces”… Ese pequeño y gran pecado de crecer cada día, olvidando lo real y maravilloso que fue la vida y no será jamás. Porque se ha dicho que “todo tiempo pasado fue mejor”, es que el recuerdo gana terreno y prestigio como huella del hombre y sus requiebros; pero en la más precaria de sus orfandades, el hombre sabe que en un recodo del olvido habita su gracia. La aventura verdadera del hombre es el olvido. Para un escritor, el verdadero compromiso es con la lengua, como significativa representación de su especie y entorno. Lo demás es farándula, pose y militancia política. Ebriedad de los sentidos o canción enamorada del impropio.
¿CUÁL DEBE DE SER EL ROL DE UN POETA EN UNA SOCIEDAD COMO LA NUESTRA?
-Realmente no lo sé. Y te confieso que no me importa. Pero si me apuntas con un arma o me amenazas con secuestrar a una de mis hijas si no te doy respuesta, te diría que el rol más digno es el de ser rebelde. Estar contra lo establecido, contra todo lo “dado por hecho”, ya en el terreno de los procesos creativos como en su desenvolvimiento social. Ser crítico de lo que se dice y de lo que se calla. Administrador del olvido y el recuerdo. Coleccionista de las imágenes que habrán de decirnos y desdecirnos. No tengo idea de la importancia de esta pregunta y mucho menos de la necesidad de sus respuestas. Decía Antonio Fernández Spencer: “¿Qué es un poeta sino unos pasos?” Quizás, pues, ese debe ser el rol del poeta en una sociedad como la nuestra: Dar el primer paso. No ceder jamás un ápice. Ser un fundador. Un rebelde con causas infinitas. Un anarquista consagrado a remover las ánimas de las cosas y los hombres. Me ronda una cascabel y digo las palabras prohibidas en bajo tono. Ha muerto sin permiso Enriquillo Sánchez y todo queda olvidado debajo de sus folios insurrectos.
¿CREES TÚ EN LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA CULTURA?
Sí. Y creo en la cultura al servicio de la tecnología. Todo es un festín. ¡Todo en un festín! El olvido y la palabra. La imagen y el poema. Discovery Channel y “Sin mundo ya y herido por el cielo”, las Torres Gemelas y el libro terrible por la muerte del hijo de Paco Umbral. Vamos a pie hacia el infinito. Nos cantamos a capella el deterioro. Somos nautas y vacío emparejados. Te invito a mi blog trotamundos.
¿CUÁLES LIBROS HAS PUBLICADO?
-Los publicados son menos que los inéditos, como debe de ser. Estos son, sin orden de aparición ni “dobles” para las escenas de riesgo. Claro, si el recuerdo no me traiciona: “Escribir en Femenino”, “Idioma de las Furias, “El Mar que andamos”, “Erótica de lo Invisible”, “El Oscuro Rito de la Luz”, “Mateo Mórrison: Del Verso a la Fragua”, “Día Interior”, “Directorio Electrónico Interactivo de Periodistas, Artistas y Escritores Dominicanos”, “Bolero del Esquizo”, “La Silla del Gato”, “Fracción Vital”, y así, quizás haya “recordado mal” uno que otro. O uno que otro se haya escondido en un recodo afable de la verdadera aventura del hombre.
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| MARIO VARGAS LLOSA |

Por Dra. Esther Medina / elMasacre.com
Escritor peruano, considerado uno de los más grandes novelistas hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, al lado de Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. Es básicamente un realista, y a veces un regionalista, cuyas obras reflejan la convulsa realidad social peruana (y en algún caso, latinoamericana), sacudida por conflictos de tipo racial, sexual, moral y político.
Su representación artística de esa problemática no es, sin embargo, mimética o naturalista, sino que incorpora las técnicas narrativas más innovadoras de la novela contemporánea (multiplicidad de focos narrativos, montaje de planos espacio-temporales, efectos expresionistas, monólogo interior). Es, por la fecundidad, riqueza y hondura de su obra creadora y por su continua presencia en el debate sobre asuntos relativos a libertad, violencia, censura y justicia, una de las personalidades intelectuales más activas e influyentes de la actualidad. Ha sido traducido a numerosísimas lenguas y ha ganado los mayores premios literarios internacionales, entre ellos el Premio Cervantes.
En 1995, fue elegido académico de número de la Real Academia Española, y en 1996 leyó su discurso de ingreso sobre Azorín .
Nació en Arequipa y estudió en ese lugar, Bolivia, Piura y Lima. En 1959 viajó a París y luego a Madrid, donde estudió y publicó su primer libro, Los jefes, una colección de cuentos. Pasó un largo tiempo en exilio voluntario, primero en París, después en Barcelona y finalmente en Londres, donde reside actualmente; entre 1974 y 1990 vivió en su país. Recientemente, adoptó la ciudadanía española. Alcanzó la fama por primera vez al ganar el importante Premio Biblioteca Breve, de Barcelona, con su novela La ciudad y los perros (1963), que es una de las expresiones más características de ese momento de renovación en la novelística hispanoamericana que se conoce como "el boom", del cual era el representante más joven.
La novela reelabora sus experiencias en el colegio militar Leoncio Prado, con imágenes de gran violencia, tensión dramática y cuestionamiento moral sobre autenticidad, responsabilidad y heroísmo. La destreza técnica y el virtuosismo de su lenguaje narrativo son todavía mayores en las dos siguientes novelas: La casa verde (1966), que aprovecha memorias de sus años en Piura para componer un gran mural de acción y degradación sexual; y Conversación en la Catedral (1969), que transcurre durante los oscuros años de la dictadura de Manuel A. Odría (1948-1956) intentando un vasto análisis de los círculos del poder, el mundillo del periodismo amarillo y los cabarés de mala muerte. En 1967 publicó su notable relato Los cachorros.
La rigurosa objetividad y la indeclinable tensión con las que plantea sus conflictos, cede un poco en la segunda etapa de su producción novelística, que se distingue por toques de humor grotesco, como en Pantaleón y las visitadoras (1973), o por retratarse a sí mismo en su relato, como en La tía Julia y el escribidor (1977), en la que narra episodios de su primer matrimonio y sus comienzos literarios. La guerra del fin del mundo (1981) es una vuelta al estilo de composición épica de su primera etapa y una rara incursión en el mundo sociopolítico del Brasil de fines del siglo XIX, siguiendo el modelo de gran reportaje establecido por Euclides da Cunha.
En la última porción de su obra narrativa, se entremezclan las novelas cuyo tema es esencialmente político Historia de Mayta (1984), Lituma en los Andes (1993), con las más ligeras de corte detectivesco ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986) o erótico Elogio de la madrastra (1988). El hablador (1987) señala un retorno al mundo de la selva, uno de sus ambientes favoritos, para contar una historia sobre identidades culturales y diferencias antropológicas. Una importante porción de su obra ensayística puede leerse en Contra viento y marea (1983-1990). Sus
memorias tituladas El pez en el agua (1993) ofrecen un apasionante y minucioso recuento de su experiencia como frustrado candidato presidencial en las elecciones peruanas de 1990. Ha escrito ademas libros de crítica literaria, obras teatrales e incontables páginas periodísticas en diversos lugares del mundo.
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| MAQUIAVELO |

Nicolás de Maquiavelo:
Por Dra. Esther Medina / elMasacre.com
(Florencia, 1469-1527) Escritor y estadista florentino. Nacido en el seno de una familia noble empobrecida, Nicolás Maquiavelo vivió en Florencia en tiempos de Lorenzo y Pedro de Médicis.
Tras la caída de Savonarola (1498) fue nombrado secretario de la segunda cancillería encargada de los Asuntos Exteriores y de la Guerra de la ciudad, cargo que ocupó hasta 1512 y que le llevó a realizar importantes misiones diplomáticas ante el rey de Francia, el e Su actividad diplomática desempeñó un papel decisivo en la formación de su pensamiento político, centrado en el funcionamiento del Estado y en la psicología de sus gobernantes.
Su principal objetivo político fue preservar la soberanía de Florencia, siempre amenazada por las grandes potencias europeas, y para conseguirlo creó la milicia nacional en 1505. Intentó sin éxito propiciar el acercamiento de posiciones entre Luís XII de Francia y el papa Julio II, cuyo enfrentamiento terminó con la derrota de los franceses y el regreso de los Médicis a Florencia (1512).
Como consecuencia de este giro político, Maquiavelo cayó en desgracia, fue acusado de traición, encarcelado y levemente torturado (1513). Tras recuperar la libertad se retiró a una casa de su propiedad en las afueras de Florencia, donde emprendió la redacción de sus obras, entre ellas su obra maestra, El príncipe (Il príncipe), que Maquiavelo terminó en 1513 y dedicó a Lorenzo de Médicis (a pesar de ello, sólo sería publicada después de su muerte).
En 1520, el cardenal Julio de Médicis le confió varias misiones y, cuando se convirtió en Papa, con el nombre de Clemente VII (1523), Maquiavelo pasó a ocupar el cargo de superintendente de fortificaciones (1526). En 1527, las tropas de Carlos I de España tomaron y saquearon Roma, lo que trajo consigo la caída de los Médicis en Florencia y la marginación política de Maquiavelo, quien murió poco después de ser apartado de todos sus cargos.
La obra de Nicolás Maquiavelo se adentra por igual en los terrenos de la política y la literatura. Sus textos políticos e históricos son deudores de su experiencia diplomática al servicio de Florencia, caso de Descripción de las cosas de Alemania (Ritrato delle cose della Alemagna, 1532). En Discursos sobre la primera década de Tito Livio (Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio, 1512-1519) esbozó, anticipándose a Vico, la teoría cíclica de la historia: la monarquía tiende a la tiranía, la aristocracia se transforma en oligarquía y la democracia en anarquía, lo que lleva de nuevo a la monarquía.
En El príncipe, obra inspirada en la figura de César Borgia, Maquiavelo describe distintos modelos de Estado según cuál sea su origen (la fuerza, la perversión, el azar) y deduce las políticas más adecuadas para su pervivencia. Desde esa perspectiva se analiza el perfil psicológico que debe tener el príncipe y se dilucida cuáles son las virtudes humanas que deben primar en su tarea de gobierno. Maquiavelo concluye que el príncipe debe aparentar poseer ciertas cualidades, ser capaz de fingir y disimular bien y subordinar todos los valores morales a la razón de Estado, encarnada en su persona.
El pensamiento histórico de Nicolás Maquiavelo quedó plasmado fundamentalmente en dos obras: La vida de Castruccio Castracani de Luca (1520) e Historia de Florencia (Istorie fiorentine, 1520-1525). Entre sus trabajos literarios se cuentan variadas composiciones líricas, como Las decenales (Decennali, 1506-1509) o El asno de oro (L'asino d’oro, 1517), pero sobre todas ellas destaca su comedia La mandrágora (Mandragola, 1520), sátira mordaz de las costumbres florentinas de la época. Clizia (1525) es una comedia en cinco actos, de forma aparentemente clásica, que se sitúa en la realidad contemporánea que Maquiavelo tanto deseaba criticar.
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| Pedro Mir |

Pedro Mir: Poeta Nacional
Es muy probable que la presente generación de jóvenes dominicanos no conozca muy poco o nada acerca de nuestro Poeta Nacional, Don Pedro Mir. Por eso, voy a dejar que sea él mismo el que nos haga una especie de la introducción:
“Puedo decir que efectivamente la poesía me atrapó a mí, por la circunstancia de que yo escribía versos desde mi adolescencia, pues hice por supuesto estudios de retórica en la escuela normal y me consideraba un versificador de primera clase, de la talla de los modernistas pero yo no entendía que eso fuese la poesía y por supuesto yo no sabía lo que era la poesía, pero un personaje de la literatura dominicana muy conocido en Venezuela, Juan Bosch, fue presidente de la República, era director de la página dominical de un periódico y por una serie de circunstancias llegaron a manos suyas mis versos, sin que se los enviara yo, aquello concluyó que sorpresivamente me Presentó en la Página de este periódico, cito: como el Poeta social esperado y a partir de ese momento comencé por preguntarme si era el poeta social esperado y así entré en la literatura dominicana. Esto fue por el año 1937. Dos semanas después Bosch abandonó el país, no nos volvimos a ver sino diez años después nos encontramos en La Habana. En 1949, yo le llevé unos versos míos, esta vez si fui yo quien los llevó, él los recibió con un calor enorme y dispuso su publicación. Este libro apareció con el nombre de "Hay un país en el mundo", ese libro es verdaderamente el que me introduce a mí en el reino de la poesía, todavía hoy, esta tarde, se recitaban unos versos escritos en año 1949”
Pedro Mir nació el 13 de junio de 1913, "allá en [San Pedro de] Macorís del Mar, pueblo pequeño y mío/hondo rincón de aguas perdido en el Caribe", (dice el mismo poeta). Hijo de un mecánico industrial cubano que se estableció en San Pedro de Macorís a principio del siglo XX y de la portorriqueña Vicenta Valentín. Pronto abandona su ciudad natal y se dirige hacia Santo Domingo para estudiar y trabajar a la vez.
Es de rigor establecer que sus mejores versos los escribió en su juventud, cuando las condiciones económicas eran muy precarias, los zapatos rotos y la última colilla que se apagaba en mucho tiempo. Leyó mucho desde muy joven y tuvo una activa vida interior; planteándose problemáticas abstractas, y acentuando un sentimentalismo profundo, que se exalta más en la juventud.
El ingenio, la ironía, la comunicación se transmitían en la obra de un poeta luchador por la libertad de su Patria, llegando al sentimiento de su generación, y planteando las problemáticas de la realidad dominicana.
Pedro sigue con sus estudios hasta alcanzar el doctorado en Derecho en 1941. Bien pronto va a comenzar su oposición firme y frontal a la dictadura de Trujillo.
En 1947, señalando que tiene problemas graves de salud, logra escapar a Cuba, para vivir muchos años fuera del país. Desde La Habana, donde fija su residencia, comienza la gran obra del poeta. Allí publica Hay un país en el mundo, para mí, su mejor poesía.
Regresa a nuestro país en 1968, e ingresó como profesor a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), dedicándose a la investigación histórica y estética, al ensayo y periodismo literarios.
Admirado por los jóvenes, el poeta, como hará durante toda su vida, se muestra vacilante sobre su obra al regresar a su patria tras un largo exilio. Siempre, desde aquellos primeros años en San Pedro de Macorís, casi va a ser poeta pese a él mismo. Dudas, vacilaciones y desánimos muchas veces se apoderan de este hombre inquieto, con sed que no se apaga nunca de descubrir, saber e investigar más.
Su obra fue reconocida y valorada. Le otorgaron el Premio Anual de Poesía por su poema El Huracán Neruda. Por su ensayo Sobre la doctrina Monroe recibió el Premio Anual de Historia. En 1984, el Congreso Nacional lo declaró Poeta Nacional. En 1993, fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura por la Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos.
Falleció el 11 de julio de 2000.
Autor:
Ramon A. Cabral
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| LORCA |

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros, un pueblo de la Vega de Granada, en un año aciago para España, 1898. Su madre, doña Vicenta Lorca, era una maestra en excedencia y su primera profesora. Ella le inculcó su afición por la música y la poesía. (Por eso, Federico usaba más su segundo apellido, el heredado de su madre, que el primero.) El padre de Lorca, don Federico García Rodríguez, era un agricultor acomodado.
En 1907 la familia se trasladó a Valderrubio (llamado entonces Asquerosa), un pueblo cercano. Ya desde muy pequeño sus intereses eran artísticos, debido en parte a los efectos de una enfermedad que le impidió algo en el desarrollo físico. Aprendió canciones populares y desde pequeño le interesó la literatura romántica y clásica. El teatro era una de sus aficiones favoritas y le gustaba actuar y montar representaciones de teatro para sus familiares y amigos. Le fascinaban los títeres y las marionetas.
El joven Lorca ingresó en el Instituto de Almería, donde permaneció unos meses, 1908. Allí comenzó sus estudios musicales formales de piano y guitarra. El próximo año la familia se trasladó a Granada donde Lorca empezó el bachillerato en el colegio de los jesuitas. Prefería sus estudios de música por encima de las materias más académicas. Fue suspendido en el examen de bachillerato cuando tenía 16 años y tuvo que esperar un año para ingresar en la Universidad de Granada para estudiar Derecho. Se matriculó también en la Facultad de Filosofía y Letras donde estaba su verdadero interés: el dibujo, la pintura, la poesía, la lectura de los románticos españoles del siglo XIX y de los escritores modernos de Latinoamérica y de otros autores como Shakespeare y los poetas simbolistas franceses, el teatro clásico de España y Grecia.
En 1916 y 1917 Lorca hizo unos viajes de estudios por España con su profesor y varios compañeros. Conoció a Antonio Machado en Baeza durante este viaje. Su primer libro, Impresiones y paisajes (1918), consiste en descripciones líricas en prosa de esos cuatro viajes. Después de volver de ellos, Lorca abandonó el estudio de la música y comenzó a escribir poesía. Conoció al compositor Manuel de Falla en 1917. Lorca se trasladó a Madrid en 1919 y se instalo en la Residencia de Estudiantes, donde vivió hasta 1928. Estrenó su primera obra de teatro, El maleficio de la mariposa, en Madrid en 1920. La obra fracasó. Lorca continuó escribiendo poesía y publicó en 1921 Libro de poemas, en el que se refleja una crisis de adolescencia de Lorca. En ese mismo año comenzó a escribir Poema del cante jondo. En 1922 organizó con Manuel de Falla la "Fiesta del cante jondo," que se celebró en Granada.
Con la colaboración de Falla, Lorca representó una pieza teatral de guiñol (marionetas) para niños en Granada en 1923. En ese mismo año conoció a Salvador Dalí en la Residencia de Estudiantes. En esa época trabajó en sus libros de poemas Suites y Canciones. En 1924 siguiente volvió a colaborar con Falla en la preparación de una ópera y empezó a escribir parte del Romancero gitano.
García Lorca participó en la conferencia en homenaje al gran poeta del Siglo de Oro, Luis de Góngora, en 1926. De esta conferencia vino el nombre para los poetas y músicos interesados en la mezcla de lo tradicional y lo vanguardista, "La Generación del 27." El año después Lorca escribió Soledad en homenaje a Góngora (la obra más famosa de Góngora son sus Soledades).
Yerma seguía en cartel con éxito cuando Lorca publicó Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, libro dedicado al famoso torero intelectual amigo del autor. Doña Rosita la soltera, drama de la solterona española, se presentó en Barcelona en 1935, pero no disfrutó del éxito de Yerma.
La última de las tres tragedias rurales, concluida en el año en que Lorca murió, se titula La casa de Bernarda Alba. La protagonista de este drama, que carece de personajes masculinos, es quizá la figura más conocida del teatro de Lorca. Bernarda Alba ejerce una vigilancia tiránica sobre sus hijas, quienes viven como prisioneras en la casa de ella. Lorca pensaba viajar a América para entregar el manuscrito de La casa de Bernarda Alba a Margarita Xirgu; planeaban estrenar la obra en Buenos Aires en octubre de 1936. Con el asesinato de Lorca en julio de 1936 se estropearon esos planes. La casa de Bernarda Alba no se estrenó hasta 1945, en Buenos Aires. No se montó en escena en España hasta 1964.
Federico García Lorca fue un verdadero hombre de teatro. Defendió que en tiempos duros y difíciles como los del fascismo el teatro era el arte más valioso para comunicarse con el público e influir en la sociedad. Es el suyo un teatro plástico en que lo visual es tan importante como lo lingüístico que renovó el teatro español.
Lorca dejó varios libros sin publicarse: Odas, Poemas en prosa y Sonetos. En toda su poesía se observan los temas constantes de la muerte, el sexo, y el destino trágico. Estos temas universales se expresan mediante las formas tradicionales poéticas, especialmente el romance. Lorca buscaba siempre expresar lo universal a través de lo particular; sus personajes dramáticos y poéticos siempre parten de circunstancias muy concretas.
El dolor de vivir, la imposibilidad de realización y la frustración empapan toda la obra de Federico García Lorca, anticipando de manera casi profética su muerte trágica. Lorca regresó a Granada en junio de 1939. Después de recibir unas amenazas, se refugió en casa de la familia Rosales. Fue detenido el 16 de agosto y asesinado por las fuerzas nacionalistas tres días después. Hoy en día Federico García Lorca se reconoce como el poeta español más leído de todos los tiempos.
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